Muchas tendencias responden a modas y son pasajeras. Pero ésta responde a la clave del envejecimiento prematuro: la oxidación de las células. ¿Quieres saber todos sus secretos? ¡Sigue leyendo!

La fórmula es bien sencilla: las células del cuerpo, con el tiempo, los (malos) hábitos y las agresiones externas se oxidan y envejecen sin remedio. ¡Hasta ahora!

Aunque no se puede detener el reloj biológico, sí ralentizar su degradación y lucir una piel bonita por más tiempo y siempre sana.

¿Cómo? Te contamos la receta antioxidante más efectiva, desde todos los frentes. Prevención + Protección + Tratamiento + Alimentación + Ejercicio. Nadie dijo que fuera fácil: PERO ES POSIBLE.

  • PREVENCIÓN: prevenir es curar, y en el caso de la piel, no solo significa eliminar riesgos de melanoma; también influye en el ritmo en que nuestra piel envejece. Por lo tanto, es el paso más importante y desde el que debemos partir.
  • PROTECCIÓN: de todas las agresiones externas que sufre a diario nuestra piel, el daño solar es sin duda el más letal y agrede durante todo el año. El simple gesto de llevar siempre protección solar alarga el reloj biológico de la piel y la muestra más lisa, sin manchas ni arrugas prematuras. ¡Joven y bella!
  • TRATAMIENTO: luchar contra el paso del tiempo no es tarea fácil. Has de dotar a tu cuerpo con todas las armas que nos ofrece la ciencia. ¿La última? Los antioxidantes, agentes naturales que fortalecen la piel para luchar contra las agresiones diarias y, por tanto, la mantienen bella y sana. ¿Otro secreto? Luchar desde todos los frentes abiertos: via tópica, con cremas y sueros que contengan Resveratrol (Línea Antioxidante) y via oral, con una cápsula diaria con este mismo ingrediente natural (Línea Nutricosmética Antioxidante). Ambas de venta siempre en Farmacias.
  • ALIMENTACIÓN: la Naturaleza está repleta de verdaderas joyas antioxidantes que, incluidas en tu dieta en base diaria, no solo previenen el envejecimiento prematuro de las células de tu piel, sino las de todo el cuerpo. Incluye en la tuya frutos rojos (arándanos, frambuesas, fresas, bayas goji, cerezas, uva), hortalizas (alcachofa, remolacha, brotes tiernos, espárragos, tomates, espinacas, zanahorias, cebolla, ajo), té verde y… ¡chocolate! Mejor puro.
  • EJERCICIO: sea cual sea, si lo haces regularmente activas la circulación y, por tanto, el flujo de nutrientes y oxígeno a las células de la piel, que son las últimas en recibir dichos nutrientes. ¿Sabes lo mejor? ¡Lo notarás desde el primer día!

Ahí tienes la fórmula, ahora está en tu mano. Solo recuerda que esta tendencia no es una moda, sino una forma de vida ya establecida universalmente. ¿Y tú? ¿Te apuntas?

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